Hacé pintar

A veces nos pasa, con algunas actividades, proyectos, personas: sentirnos libres, creativos, profundamente humanos.  A veces pasa, acordarnos que el espacio público es un lugar de acercamientos, conflictos y así creaciones. A veces pasa y nos sorprende. Un mensaje que queremos gritar a los cuatro vientos. Una marca que nos gustaría genere un movimiento.

En Cordobapsi nos contagiamos de “pibas” -como nos imaginamos les gustaría ser nombradas- que hacen confluir dos proyectos, uno artístico y el otro de transformación social. Y dejándonos  nutrir por ideas de Pichón Riviere sobre el “proceso creador”, resonamos con la posibilidad de hacer pasaje de lo siniestro a lo maravilloso. Y entre tanto miedo y necesidad de refugio, apostar por hacer grupo para instituir subjetividad y lazo social.

Compartimos esta entrevista exclusiva en @cordobapsi a Ro Manzano y Anita Larese muralistas de los barrios de Córdoba, esperando más Hacé Pintar en comunidad.

Barrio Nuevo Poeta Lugones.

¿Cómos se conocieron y cómo se fueron haciendo equipo?

Nos conocimos en el taller de arte urbano que dio Natalia Pretto, una muralista de Córdoba. De ese taller salió el grupo Muraleadas, con el que pintamos por algunos barrios. Después yo organice con otro amigo (Jero Maina) el proyecto “Pintemos el barrio”, y la invite a Anita a sumarse, y fue en esa experiencia que nació nuestro equipo: Hacé Pintar. Creo que lo que nos unió fue el amor por lo que se vive en los barrios y en la calle más que nada, la mirada crítica que compartimos frente a muchas cuestiones sociales y eso que vemos que causa el muralismo en las personas que pasan y en los que participan.

“Hacé pintar” tiene tres patas: por un lado los murales que hacemos independientemente, para expresar algo nuestro. Por otro los murales colectivos que desarrollamos luego de procesos en el tiempo en distintos barrios y por último las intervenciones de pintura participativa en espacios públicos.

¿Cuál es el sentido de un mural colectivo? ¿Cómo fueron algunas de las experiencias que hicieron con esta forma de trabajar?

Nosotras consideramos a los murales colectivos como expresiones culturales construidas por los miembros de la comunidad que participan en los mismos. Intentan representar algo que dicha comunidad quiere expresar y buscan la apropiación del espacio que se habita.

El sentido de lo colectivo tiene que ver con la experiencia de participar en un espacio donde las opiniones de cada uno importan, donde todos se pueden expresar con libertad y  también donde muchas veces se deben aceptar decisiones que no coinciden plenamente con los deseos propios, pero que reflejan la postura tomada por un colectivo que nos escuchó e intercambio opiniones para llegar a esa decisión.

En los proyectos que realizamos con grupos de adolescentes en los barrios, nos interesa que se generen encuentros entre ellos.  Desde una mirada psicológica, lo grupal es fundamental porque permite que se pongan en juego funciones importantes para el psiquismo. El grupo sostiene, apoya, y a la vez da espacio para la creación y la transformación.

Algunas de las experiencias que hicimos fue como mencionaba antes la del proyecto “Pintemos el barrio”. El último mural qué pintamos colectivamente tiene más de 80 metros y lo hicimos en tres días. Después de abordar distintas temáticas sobre el barrio, durante cinco meses, este fue el cierre  del proceso. En un juego colectivo un pibe propuso la frase “Aguante el barrio” y fue aceptada porque creo que sintetiza algo que tiene el  barrio, el aguante, lo que se genera cuando hay unión entre ellos.  Este mural tiene de fondo una solución que ellos encuentran a lo que les duele también, que fue tratado en otros encuentros.

Barrio IPV de Argüello.

“Aguante el barrio” tiene que ver con estar juntos, con valorar lo lindo que tiene el barrio en las cosas simples y en todas las actividades hermosas que la dinámica del mismo permite. No se trata de negar las problemáticas, si no de ponerlas en palabras para crear algo nuevo, para construir algo a partir de lo que duele o rescatar lo que nos ayuda a lidiar con eso. Mientras lo pintábamos, pasaban motos que nos gritaban: “Aguante el barrio!”, fue genial ese clima, quedo grabado para nosotras.  Todo lo que se dio en ese proyecto fue intenso. Un pibe que venía a los encuentros, Rodri Trejo, empezó a escribir sobre lo que vivía en las experiencias  y eso lo llevo a hacerlo también sobre lo que sentía de otras cosas, lo que veía en el bondi, en lo cotidiano. Todos los sábados traía algo, supongo que lo hacía porque se armo el espacio, y ahí estaba siempre el grupo para escuchar con atención y respeto lo que él tenía para decir.

Otra experiencia muy significativa que hicimos fue en un C.A.A.C (Casa de Asistencia y Acompañamiento Comunitario), más conocido como “Casita Maldonado” ubicada en barrio Miuller. En este lugar se trabaja con el consumo problemático de drogas. El mural surgió de una charla que tuvimos entre todos, en la que le preguntamos a los pibes qué quisieran mostrar en sus paredes, qué les gustaría ver todos los días y de qué manera simbólica podrían representar como se sentían o como les gustaría sentirse. Entre muchos mates, risas y emociones, los pibes rescataban la oportunidad de sentir que podían, la importancia de estar el uno con el otro y de cruzarse con personas que los apoyan. Muchos de estos pibes tienen historias de vida realmente fuertes. Ellos eligieron la frase “Todos Podemos”. Creo que es muy distinto vivir el proceso de adentro que verlo desde afuera. Por ahí alguien lee “Todos podemos” y no le despierta nada, pero nosotras sabemos que para ellos fue importante que alguien les dijera alguna vez que podían, que ese espacio se sostenga desde esa creencia. Hoy pueden verlo todos los días en su pared, no es un “yo puedo” es un “todos” podemos, porque ese “todos” hace referencia a ese equipo de personas que lo hacen posible y ellos así lo rescatan.

¿Por qué y para qué pintar en el barrio y en las calles?

En lo que respecta a la calle creo que es el mejor lugar para expresar cosas sin intermediarios, es simplemente un medio para decir un mensaje o expresar algo, que terminará de tener sentido si alguien puede o quiere dárselo.

Por otra parte la movida en los barrios tiene que ver con la apropiación de los espacios públicos, el proyecto busca volver a pensar el espacio público desde una dimensión social, cultural y política (sin preferencia partidaria).  Este es el lugar donde el mural convive y es por esto que nos resulta interesante visibilizar voces y habitarlo desde una posición activa.

Desde un análisis más social, vemos que muchos jóvenes conviven con  estigmatizaciones y el hostigamiento policial por el simple hecho de ser de un barrio o de determinada clase social. A nosotras nos interesa seguir problematizando y abriendo el debate sobre eso. En nuestros encuentros tratamos el tema, pensamos en cómo se ven los barrios desde afuera y desde adentro, cómo podrían verse, qué les preocupa, qué les gusta y que no, qué soluciones encuentran a lo que les molesta, y cómo importa nuestra participación para que las cosas cambien.

Hay muchas potencialidades en los pibes y en las pibas, en las personas en general, solamente necesitamos seguir abriendo y que nos dejen abrir espacios para ser, para escucharnos, para crear, expresarnos y trabajar en conjunto. Necesitamos encontrarnos con otros, otros que nos devuelvan nuevas miradas del mundo y de nosotros mismos.

Yo creo que todo lo que hacemos tiene que ver con  eso, y con sacarnos ese miedo que le tenemos al “otro” y que está tan presente en muchos lados, porque así como muchas veces el “otro” nos hace doler y es inevitable, no podemos olvidarnos que es siempre un “otro” el que nos ayuda a sanar.

 

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