¿Cómo desarrollar competencias clínicas en Salud Mental?

Las demandas actuales en el campo de la salud y de la salud mental en particular, se presentan como escenarios complejos atravesados por múltiples variables que nos exigen como profesionales desarrollar “otras” competencias, maneras alternativas de intervenir y todo esto desde un enfoque interdisciplinario. Ahora bien, ¿en qué libro se aprenden? ¿cómo desarrollarlas?. Entendiendo a la capacitación como una herramienta privilegiada para hacer cambios, desde Cordobapsi compartimos la siguiente entrevista realizada al Méd. Francisco Rapela y al Lic. Damián Kaplan, docentes disertantes del curso Competencias Clínicas en Salud Mental, a desarrollarse este año en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica de Córdoba.


Cbapsi:¿Cuáles creen que son las competencias clínicas necesarias a desarrollar en el ámbito de la salud mental?

Hace ya unos cuantos años que la mayoría de las disciplinas, tanto a nivel de grado como de posgrado vienen poniendo énfasis en la necesidad de complementar la necesaria formación teórica, con el entrenamiento en competencias básicas y específicas ligadas al desempeño del rol profesional (es decir, el entrenamiento en la aplicación de esa teoría en una práctica real). El ámbito de la Salud Mental se caracteriza por el permanente contacto con personas (grupos, familias, etc.) aquejados por diversos tipos de sufrimiento, que esperan una respuesta por parte de los profesionales que los acompañan y los atienden.

Existe actualmente una amplia cantidad de bibliografía, que incluye una variedad de propuestas y clasificaciones acerca de cuáles serían las competencias necesarias a ser desarrolladas, por lo que los acuerdos al respecto son parciales. Para el caso de las competencias clínicas, hemos visto la recurrencia de tres grandes categorías que coinciden con los tres “momentos” del método clínico y consideramos necesarias a desarrollar:

·   Ver (considerado en la mayoría de los esquemas como “escucha”. Nosotros hemos optado por considerarlas competencias de “registro”, ya que implican una amplia gama de posibilidades que van desde la sensopercepción, hasta el registro de manifestaciones propias, del otro (u otros) y de aquello que se produce en el campo).

·   Pensar (aquí consideramos las competencias de análisis y síntesis, así como de abstracción y apropiación e integración de los referentes teóricos, que den cuenta de una praxis o hacer reflexivo).

·   Actuar (la amplia gama de las intervenciones posibles, su cualidad, pertinencia, forma, contenido y ética que las orienta).

En nuestro esquema se agregan algunas competencias básicas ligadas al trabajo con más de otro, sean derivaciones, supervisiones, co-visiones, etcétera. 

Cbapsi: En el curso, ustedes convocan a diferentes disciplinas, ¿consideran que hay diferentes competencias a desarrollar en cada una?

Nuestro enfoque parte desde el paradigma de Salud Mental que promueve el trabajo interdisciplinario. Pero más allá de ello, consideramos que tal como propuso Moreno, que cada ámbito de nuestra cultura promueve y tiende a homogeneizar ciertos y determinados roles y contrarroles. Pensemos que, para solucionar una problemática (en este caso consideremos los procesos ligados a la enfermedad mental), uno debe meterse y conocer de ésta, formar parte de distintas redes que tienden muchas veces a “tomar la forma” justamente de aquello que deben abordar. Es decir, que más allá del rol específico dado por la disciplina, la especialidad y el cargo que ocupe en determinada institución, creemos que existen competencias básicas que son transversales para las distintas disciplinas. Eso no quita de que deban ser consideradas en su singularidad, lo que es posible gracias a la riqueza de trabajar con role-playing, en el que se despliegan diversas situaciones, propias de las disciplinas de quienes participan y a partir de las cuales se exploran y desarrollan las competencias.

Cbapsi: Me comentan que su propuesta es vivencial, ¿por qué una experiencia de este tipo en el desarrollo de competencias clínicas? 

En primer lugar, por la sencilla razón de que existe una gran diferencia, entre hablar de algo, en este caso sobre una práctica o una intervención, y hacerlo, jugarlo, en el aquí y ahora. Ambas requieren competencias distintas.  

En segundo lugar, porque nuestro recorrido proviene del psicodrama, en este caso, específicamente de su variante pedagógica utilizada para la formación de profesionales de grado, que en esta propuesta profundizamos. J. L. Moreno fue un médico psiquiatra y psicoterapeuta sumamente inquieto y creativo. Uno de los dispositivos más conocidos (aunque se desconozca en muchos casos su autoría) es el “Role-playing” o juego de roles. Para este autor, que lleva al máximo la metáfora de la vida como teatro, la noción de rol está en la base misma de la constitución psíquica. No es este el lugar para explayarnos en ello, pero sí nos parece importante decir que establece tres niveles de desarrollo de cualquier rol: 1. Asumir un rol. 2. Desempeñar un rol. 3. Jugar un rol. Para este autor, el desarrollo implica mayores niveles de espontaneidad-creatividad. Creemos que el nivel de espontaneidad (definida como la respuesta adecuada a una situación novedosa o la respuesta novedosa ante una situación conocida) estará en función de las competencias que la persona pueda integrar y desarrollar para el ejercicio de su rol profesional. Somos conscientes de que muchas veces espontaneidad, puede ser confundida con un actuar errático o con la mera impulsividad. Sin embargo, existe amplia evidencia acerca de la importancia fundamental que reviste tanto ésta como la creatividad para la salud mental de los propios profesionales, más allá del valor para la eficacia de sus prácticas.

El juego de roles es un método sistemático para la exploración y el desarrollo de diversos tipos de roles. Actuar un rol (papel o personaje) es personificar formas de existencia ajena mediante una forma especializada de juego. Esta interpretación a partir de roles profesionales, permite, en el “como si” del juego, enfrentarse a situaciones, tanto novedosas y desconocidas, como conocidas y problemáticas, desarrollando gradualmente competencias que permitan su abordaje. El juego es una manera de poner la realidad a prueba (como suele decirse en psicodrama, sin ser castigados por nuestros errores), considerando que la noción de competencia esta justamente ligada a una práctica concreta. Donde podemos equivocarnos y aprender haciendo, sin perjuicio de un tercero.

Desde cordobapsi les decimos Gracias!


Para más información del curso: http://fjs.ucc.edu.ar/curso.php?id=12993

Written by 

Psicóloga y Comunicadora Social Residente de RISAMIJ gonzalezz.sofia@gmail.com

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