¿Todo es poder? Algunas puntuaciones conceptuales

“[…] el objetivo principal en estos días no es descubrir lo que somos, sino rechazar lo que somos” (Foucault, 1988, p. 11).

En esta nota me propongo –continuando con el campo de discusiones referido a la subjetivación que ya he abordado en otros artículos– hacer algunas puntuaciones conceptuales con respecto a ese concepto tan utilizado, pero que a su vez, parece tan ambiguo: el poder. En esta oportunidad, la idea es entrar al carozo duro de algunos puntos de la analítica foucaultiana sobre el poder. Autor que muchas veces se toma como referencia, pero que en un sentido más estricto, implica una serie de desplazamientos y reconsideraciones epistémicas que muchas veces no se tienen en cuenta. Para aportar un poco a este debate, entonces, empecemos.

Lo primero que hay que decir es que para Foucault (2008b) el poder no es una cosa. El poder no es algo que se puede adquirir, arrancar, compartir o conservar. No se tiene poder, sino que el poder se ejerce. Este enunciado ya nos plantea una cuestión muy diferente al uso desde el sentido común de esta palabra: un padre no tiene el poder, un padre ejerce poder.

En este sentido, y respondiendo un poco a la pregunta del título, podemos decir que el poder, en potencia, están presentes en toda relación social ¿Por qué? Porque se trata de relaciones de fuerza cuyas condiciones de posibilidad yacen en las desigualdades existentes en todo vínculo. El poder no viene de afuera, sino que se genera en las asimetrías y desigualdades propias de todas las relaciones sociales. El poder, en potencia, está en todos lados.

Por lo anterior, las relaciones de poder son siempre inmanentes, propias de un campo determinado, al cual constituyen. Desde esta concepción, el poder viene de abajo, aunque sus múltiples relaciones de fuerza forman y actúan en diferentes aparatos de producción (como las instituciones) que sirven de soporte a amplios efectos de escisión que recorren el conjunto del cuerpo social.

La textura del poder está conformada por el juego de luchas y enfrentamientos incesantes que, a su vez, transforma, refuerza, invierte el campo. Los apoyos que el poder va encontrando y generando en su devenir pueden, o bien articularse y producir cadenas y sistemas, o bien contradicciones y aislamientos que resultan móviles y potencialmente transformables en cualquier instante. A través de estos juegos, se torna efectivo gracias a estrategias, cuyo dibujo general o cristalización institucional toma la forma de una hegemonía. De este modo, pueden conformar una línea de fuerza general que, a su vez, atraviesa los enfrentamientos locales y los vincula (Foucault, 2008b).

Foucault diferencia dos formas principales de ejercicio de poder sobre la vida. El primero en emerger (Siglo XVII) es el poder disciplinario y estuvo centrado en operaciones sobre el cuerpo entendido como una máquina a la cual era necesaria adiestrar, explotar, maximizar. El cuerpo se convertirá de a poco y a través de diversos dispositivos -como el ejército, la cárcel e incluso el médico- en un cuerpo dócil (Foucault, 2008a; 2008b).

La segunda forma de ejercicio de poder es la biopolítica, la cual emergió en segundo lugar (Siglo XVIII) y se apoyará en el cuerpo biológico, como cuerpo viviente. A partir de problemas referidos a procesos que hacen a los conjuntos (como el nacimiento, mortalidad, salud) la biopolítica permitirá regular y controlar ya no al individuo, sino a la población (Foucault, 2007; 2008b). Ambas formas de ejercicio de poder co-existen y, de acuerdo al autor, permitieron el despliegue del capitalismo a través del ingreso del cuerpo a la producción y la regulación de la población a la economía (Foucault, 2008b, p. 133).

Las nociones de dispositivo (Foucault, 2008a; 2008b) y tecnologías de gobierno (Foucault, 2006; 2007) son las herramientas conceptuales que le permiten a Foucault captar los juegos de poder de un campo determinado.

Un dispositivo (Foucault, 1984) es una red de relaciones de un conjunto heterogéneo de elementos (discursivos y no discursivos) que tiene una posición estratégica, una función: responder a una urgencia específica en un momento histórico dado.

En la génesis de un dispositivo se diferencian dos momentos: uno en el que prevalece un objetivo estratégico y otro en el que ya el dispositivo se instituye como tal y da lugar a un doble proceso. El primero es un proceso de sobre-determinación funcional, que hace referencia a un constante juego de reajuste y reacomodación; el segundo se refiere al perpetuo relleno estratégico, es decir, los procesos, los devenires, los efectos que se dan con la puesta en marcha de un dispositivo y que no estaban previstos por ningún sujeto meta o trans-histórico.

Por su parte, las tecnologías de gobierno representan un campo de procedimientos -inventados, perfeccionados y con su propia historia- que articulan medios (tácticas) y fines (estrategias) (Castro, 2011). Las mismas se ubican entre la dimensión de los juegos estratégicos entre sujetos libres y la dimensión de los estados de dominación. Foucault sostiene que la importancia de este análisis radica, por un lado, en que en esta dimensión es donde se actualizan los estados de dominación generales (Foucault, 2000); por el otro, en que constituyen un modo de control social propio de los gobiernos actuales (Foucault, 2006).

Es importante tener presente que esta analítica del poder asume como pre-condición la libertad de los sujetos. La libertad está en la base del planteo foucaultiano (Foucault, 1988): sujetos libres que buscan gobernar, a través de diversas estrategias, a otros sujetos también libres.

El poder se ejerce sobre y desde sujetos que cuentan con un abanico de respuestas posibles, de invenciones. Si se parte de las instituciones, sostiene Foucault (2000), sólo se puede ver al sujeto como un sujeto de derecho; en cambio, si tomamos como punto de partida la libertad del sujeto, esto nos conduce a preguntarnos por los instrumentos que utiliza para imponer sus intereses y gobernar a los demás.

Resistencias al poder

Las resistencias al poder (Foucault, 2008b) forman parte de la multiplicidad de los puntos en juego en el campo estratégico de las relaciones de poder. Las múltiples resistencias que de hecho toda relación de poder implica constituyen el otro término de la relación. Así como la integración de las relaciones de dominación se consolidan en instituciones capaces de tomar a su cargo y articularlas (por ejemplo, el Estado); la posibilidad de una revolución se encuentra en la posible codificación estratégica de esos puntos de resistencia.

Foucault (1988) describe tres tipos de luchas sociales que se han apoderado de occidente a lo largo de la historia: la primera, en contra de la dominación étnica, social o religiosa -las cuales predominaron en la época feudal-; la segunda, una lucha contra las formas de separación entre las personas y su producción -predominantes en el siglo XIX-; y la tercera; una forma de lucha que es contra las formas de sujeción de sí mismos, que son formas de sujeción que en definitiva aseguran la sujeción a otros -propias de nuestra época.

Tres formas de dominación y de resistencia que, a pesar de que existan predominios por épocas, coexisten en el tiempo. Cada una tiene su especificidad y, contra cualquier tipo de determinismo, postula que no existen subordinaciones o deducciones entre estas formas de sujeciones. De este modo, se contrapone a que la separación de los sujetos de sus medios de producción determine la sujeción subjetiva. Por el contrario, las luchas por la sujeción subjetiva tienen por objetivo no atacar tal o cual institución de poder, o grupo, o élite, o clase, sino más bien una técnica, una forma de poder. Por ello sostendrá que “[…] el objetivo principal en estos días no es descubrir lo que somos, sino rechazar lo que somos” (Foucault, 1988, p. 11).

Referencias

Foucault, M. (1979). Microfísica del poder. Madrid: Las  Ediciones de la Piqueta.

Foucault, M. (1984). El juego de Michel Foucault. En Saber y verdad (pp. 127-162). Madrid: La Piqueta.

Foucault, M. (1988). El sujeto y el poder. Revista Mexicana de Sociología, 50 (3), 3-20.

Foucault, M. (1993) Verdade e subjectividade. Revista de Comunicação e linguagem. (19), 203-223. Lisboa: Edições Cosmos.

Foucault, M. (2000). Defender la Sociedad, Buenos Aires: FCE 

Foucault, M. (2002a) Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores

Foucault, M. (2002b) La arqueología del saber. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores  

Foucault, M. (2006). Seguridad, territorio y población: Curso en el Cóllege de France: 1977-1978. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Foucault, M. (2007). Nacimiento de la biopolítica: Curso en el Cóllege de France: 1978-1979. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Foucault, M. (2008a) Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo XXI.

Foucault, M. (2008b). Historia de la sexualidad I: La voluntad del saber. Buenos Aires: Siglo XXI.

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