Algunas herramientas para pensar el abordaje clínico de la violencia emocional*

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Dr. Miguel Spivacow en las  XXVIII Jornada Anual  “La Violencia en los Vínculos”. 10/09/2016. Córdoba

Pasando un poco a la clínica, y en algunos tips como para pensar la violencia emocional –cuando hay violencia física el planteo clínico debe ser otro- , si ustedes tienen en cuenta este asunto del que les hablaba antes de las egosintonías en los pacientes violentos, una cuestión importantísima en el abordaje clínico, es poder hacer una intervención descriptiva de lo que está sucediendo.

Las intervenciones descriptivas no son habituales en los tratamientos psicoanalíticos. No es habitual en un tratamiento analítico decirle a una persona lo que está haciendo porque en general, por ejemplo, si un paciente tiene un tic y nosotros le describimos el tic, como analistas de pacientes neuróticos lo que tendemos a pensar es que eso es persecutorio para el paciente. En situaciones de pareja en donde hay violencia de parte de uno de ellos, ya sea activa o pasiva, hay que partir de la base de que esa violencia no es reconocida por el paciente en cuestión. Entonces, hay que describirla, hay que decir por ejemplo:

“Bueno ¿pero vos “Juan”  te das cuenta que en este momento que mientras ella te habla, vos estas mirando la ventana?”. ¿Juan qué va a contestar? “¿y qué quiere que yo haga?”.  “Yo no quiero que hagas nada, pero lo que quiero que te des cuenta, es que eso para cualquiera persona normal funciona como una agresión o como una provocación. Porque vos estás haciendo algo que al interlocutor le va a molestar”.

Esto que parece una cosa elemental, es el establecimiento mínimo de un juicio de realidad compartido, como para después poder hacer algún otro trabajo sobre lo que está sucediendo. Pero las intervenciones descriptivas entonces, son muy importantes en este tipo de clínica.

Hay otra cuestión que es muy importante, que un autor  que trabajó con parejas y murió allá por los 90, decía que para él era la regla fundamental de su clínica: “no hay un metro patrón para las injurias vinculares”. ¿Qué quiere decir? ¿Qué es un metro? Si nosotros discutimos qué es un metro, no sé si se acuerdan que en Francia en alguna época había  un pedazo de hierro que medía un metro y que era el metro patrón. Y se iba a discutir en relación a ese metro patrón,  lo que era o no era un metro. Eso es lo que no existe en la clínica vincular. O sea, “yo soy mujer y te pregunté si estaba linda, vos no me contestaste, entonces yo después fui y llegué dos horas tarde a un lugar a donde teníamos que ir juntos”. Entonces viene la discusión en el consultorio: “vos no podes comparar una cosa con la otra, si vos llegas dos horas tarde, vos evidentemente me estas arruinando el programa. Pero yo, si vos me haces una pregunta, puedo o no contestarte.” ¿De acuerdo? Esa es la lógica de uno de los dos polos… La otra lógica va a ser: vos me ofendiste, vos esto, vos lo otro.

No tiene ningún sentido que nosotros como terapeutas tratemos de mediar en cuál es el metro patrón de la agresión. Nosotros lo que tenemos que enseñar a los miembros de las parejas violentas, es que existen diferentes tipos de sensibilidades y que por lo tanto, existen distintos tipos de medidas.

Esto es algo que podríamos meter dentro de lo que nosotros llamamos la metabolización de las diferencias, pero que lleva un enorme trabajo transmitírselo a los pacientes. Porque desde los pacientes las discusiones de las situaciones de violencia tienden a reducirse o a resumirse a cuestiones de ¿quién tiene la razón?. Entonces, cuando empiezan a discutir quién tiene la razón en este tipo de clínica, no se llega a ningún lado porque lo que está en juego son ofensas narcisiticas. Y para las ofensas narcisiticas, no hay una medida universal.

Ahora otra cuestión: las parejas con violencia emocional, en general, llegan y cuentan el último acto de violencia. Ese es el material clínico. Por ejemplo: se pelean durante el fin de semana, entonces en la sesión llegan y cuentan que  lo que pasó el fin de semana, que se mataron porque él quería ir al cine y ella quería ir al teatro… y ahí se armó la violencia.

La discusión de ellos, es sobre lo que sucedió en la casa. Consejo: no se metan nunca en lo que paso en su casa. Ustedes, para abordar clínicamente la violencia emocional, tomen la violencia que está aquí y ahora delante de sus ojos en el consultorio. Si ustedes se meten en lo que pasó en el cine o en la casa, que puede ser muy interesante y en principio es una buena idea, puede ocurrir y suele ocurrir que en el momento en el que ustedes empiecen a hablar sobre eso, uno de los miembros de la pareja empiece a explicar que eso no fue así. Y ustedes dejan de hacer pie. Por eso el abordaje que yo propongo, es mirar lo que está sucediendo aquí y ahora en el consultorio y mirar lo que ellos refieren que pasó en su casa. Poner como en una especie de transparencia una escena sobre la otra, y con ese panorama en la cabeza intervenir. Y la intervención tiene que ser por ejemplo de esta índole: “bueno… yo lo que veo, es que vos decís que ella te gritó toda la tarde. Puede ser, no digo que no. Pero ¿sabés que es lo que yo veo?, que el que está gritando acá en el consultorio sos vos”. Entonces yo sobre esa intervención tengo un absoluto manejo de todos los datos en cuestión. Sobre la otra pierdo pie, por eso hay que hablar del aquí y ahora de la sesión, lo cual va a despertar discusiones e impugnaciones de los pacientes pero no los hará vacilar a ustedes.

Otra cuestión, nosotros somos psicoanalistas, y como tales tendemos a promover un funcionamiento verbal de la gente que llamamos asociación libre. Y tendemos a promover en las sesiones vinculares, un cierto clima de asociación libre o de discurso conjunto pero la idea es que cada uno vaya diciendo más o menos las cosas que se le ocurren.  En las situaciones de violencia emocional, esta posibilidad de hablar libremente es usada por uno o ambos miembros como para generar un caos que oculte su participación en la violencia. Entonces el analista tiene que tener un papel activo y muchas veces tiene que decir: “bueno pero pará, no pasemos a otro tema, yo quiero que sigamos hablando de lo que pasó allí”. Entonces tiene que tener un papel que para nosotros los analistas, muchas veces es muy difícil de sostener porque en algún punto obstruye aquello que nos enseñaron que era “lo bueno”, que es la asociación libre. Hay que tener un papel activo y ordenador. Y decir “mirá, ahora terminamos este tema, después vamos al otro”. Porque si ustedes recuerdan las sesiones que seguro han atendido con parejas violentas, el discurso de las parejas violentas tiende a ser un discurso de tipo alud. En el punto en el que terminan de hablar de una injuria pasan a hablar de otra. Y pasa a ser una catarata de hechos y dichos en la que uno termina abrumado, paralizado y no puede tener ninguna intervención. Entonces para el abordaje de este tipo de parejas es necesario un analista que pueda posicionarse de otro modo.


*Grabación de la conferencia de las  XXVIII Jornada Anual  “La Violencia en los Vínculos” a cargo del Dr. Miguel Spivacow organizada por la Asociación de Psicoanálisis de las Configuraciones Vinculares.

*Miguel Spivacow es psiquiatra y psicoanalista.  Miembro titular de APdeBa y AAPPG. Autor del libro anteriormente mencionado y de “Clínica psicoanalítica con parejas”. Ed. Lugar. 2005.

 

 

Author: Redaccion

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