El viernes 19 de mayo presentaron el libro de Ana Iliovich: “El silencio. Postales de La Perla”. La cita fue en la Biblioteca Córdoba a la nochecita. Como la información se me entreveró con otra actividad, me confundí de lugar y llegué tarde. Para entonces, muchos otros habían llegado antes que yo. La biblioteca estaba llenísima y me costó hacerme un lugar. Había gente del ámbito psi, pues Ana es licenciada en psicología; estaba también Sonia Torres, a quien aplaudimos enérgicamente; estaban los familiares, los amigos, los conocidos, representantes de organizaciones, compañeros y compañeras. Desde el primer momento que pisé esas baldosas de tono pastel que tiene la biblioteca sentí un ambiente de profundo respeto y de mucha conmoción.

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Ana Iliovich estuvo secuestrada entre 1976 y 1978 en el centro clandestino de detención La Perla. Fue testigo del horror. Habla, a través de los fragmentos que sus compañeros de panel van narrando, de la muerte y la vida, de la vida que llama a pesar de tanta muerte. La acompañan y la leen el abogado Claudio Orosz, el periodista Alejandro Mareco, el cineasta y escritor Sergio Schmucler  y el poeta César Vargas. Habla del sentimiento de justicia que sintió luego de los juicios a los genocidas, pero sobre todo, de la necesidad de la compañía: “del infierno no se sale sólo”.

Compro el libro luego de que un amigo me dice dónde lo estaban vendiendo y me retiro. La frase me queda resonando: “del infierno no se sale sólo”. Esa cosa que solemos hacer de escuchar, de acompañar, de estar presente en situaciones o relatos de mucho dolor nunca me pareció tan importante. Como decía Freud: “La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas”. Cuando lo que está en juego es el estatuto del sujeto como sujeto, cuando el riesgo es volverse una cosa al servicio del goce del otro, una mirada que te dignifique es, en sentido literal, vital.

Este aprendizaje es extensible a otras situaciones de la vida -pienso- mientras entro al supermercado. Nuevamente estoy en un lugar al que muchos otros llegaron antes que mí. Abrumado, decido volver en otro momento pero el libro queda en un canasto olvidado. Vuelvo a buscarlo pero ya no está, alguien se lo llevó. Es un poco el destino de un libro, me consuelo, devenir entre manos anónimas para hacer nombres, en este caso, de un testimonio.

De repente, recuerdo una nota que leí a la mañana en relación al informe del Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas sobre la situación argentina y una pregunta me acecha ¿Quiénes escribirán mañana los testimonios de los desaparecidos y torturados del hoy?

Author: Francisco Ghisiglieri

Por título, psicólogo. Por trabajo, becario doctoral CONICET/UCC, colaboro en el Proyecto Guadix y estoy en la cátedra de Grupos de la UCC. Nací en Colonia Caroya, aunque tengo una relación extra-matrimonial con Córdoba. Un proyecto: jubilarme lo antes posible y dedicarme a cosas que realmente importan como el ajedrez, la literatura y la jardinería. Correo: franciscoghisiglieri@cordobapsi.com FB: Francisco Ghisiglieri