El acompañante terapéutico: una pieza clave para el abordaje de laS InfanciaS

Categories: Acompañante Terapéutico

infancia


Autores: Karina Gonzalez y Brian Banszczyk


Los procesos psicoterapéuticos en la infancia imprimen la necesidad de un abordaje multifocal e integral, debido a las aristas que implica (Equipos compuestos por varias disciplinas, familia, escuela, etc.). En estos casos, una estrategia de trabajo interdisciplinaria, la cual incluya AT, constituye una herramienta privilegiada a partir del cual se pueden implementar distintas modalidades de intervención, de mayor proximidad al sujeto al estar presente mientras las situaciones acontecen, a diferencia de los demás profesionales pertenecientes al equipo, que generalmente trabajan con el niño después de los acontecimientos.

El rol del a.t permite dinamizar la tarea, ampliando las redes de contención de niños con problemas en salud mental, extendiendo los objetivos terapéuticos a la cotidianeidad del sujeto, lo cual no sería posible sin dicho actor. Como dicen Schneeroff y Edelstein (s.d.; 2004): “[…] el trabajo como AT permitiría instalarse desde la presencia y en este intercambio, el paciente podrá acceder a su realidad, ya no tan temida”.

Además, habilita espacios de intercomunicación con el equipo interdisciplinario, aportando diferentes observaciones, otorgando otras visiones sobre cuestiones relacionadas al niño, su entorno, y brindando información al equipo sobre aspectos de relevante importancia.

Podríamos definir que dentro de las intervenciones que realiza el AT, existen dos tipos: “por un lado la finalidad que conllevan y por el otro el plano intrapsíquico al que apunta, es decir para qué se interviene y dónde se interviene” (Benítez; Del Corro. 2014).  Entendemos que dentro del campo del a. t, las intervenciones en la infancia tienen su propio lenguaje, ya que no sólo se interviene a  nivel de la palabra, sino que también se trabaja, según la singularidad y la estrategia pensada para el caso, desde: el contacto físico, la gestualidad, el juego, el dibujo, el paseo, etc. Estos son recursos indispensables en esta etapa evolutiva, que generan la necesidad de pensar cómo “entrar en juego” con cada niño, y con qué objetivos son tomados como soporte.

De este modo, el AT brinda herramientas para fortalecer funciones yoicas del niño que se encuentran en estadios rudimentarios, o las cuales no son lo suficientemente habilitadas desde el entorno.

Author: Brian Banszczyk

Contacto: brianbanszczyk@gmail.com

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