¿Es nuestro cuerpo nuestro? Tetazo y emancipación femenina

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Cuando el río suena… tetas trae…

Por ese mismo río que hace 500 años veía traer una nueva forma de relaciones entre hombres y mujeres solo que no sabían aún cuál sería, aunque se sentía en los cuerpos por las heridas y la muerte, cercenando otras maneras de autopercepción”

Teresita Paz Roca

Mañana, martes 7 de febrero de 2017 tendrá lugar el “Tetazo” en la esquina de Av. Vélez Sarsfield y Bv. San Juan. Nombre ingenioso para un reclamo agudo. El hecho que dio origen al movimiento fue en Necochea, en la playa. Tres mujeres que deciden estar con el torso descubierto, y un grupo de policías que les prohíbe hacerlo. La pulseada en ese momento la gana la policía y las mujeres se tienen que retirar. Pero si hay algo que destacar de los últimos años considero que son los movimientos feministas. La situación desencadenó múltiples reclamos y tuvo resonancia masiva. Supieron transformar un incidente que pudo haber sido momentáneo en un nuevo momento para reflexionar sobre las múltiples violencias y desigualdades que pesan sobre los cuerpos femeninos, sólo por ser mujer, en esta región del mundo, en estos tiempos -aún tiempos de violadores seriales, de violencia machista llevada al extremo.

Foucault hablaba en los años `80 de que a su criterio, las luchas que predominan en la actualidad son contra la sumisión subjetiva, contra una moral que gobierna los regímenes de conducta posible, lo mostrable y lo ocultable, y quién lo puede mostrar y dónde. En este caso -de nuevo- la policía es quien agencia ese momento de represión: “deben cubrirse el torso”. Las mujeres le responden: “¡La única teta que molesta es la que no se puede comprar!”(una de las consignas de la convocatoria en Buenos Aires de Agitaciones contra el Acoso Callejero). Es una crítica que apunta al seno -pero no sólo fisico sino también- de un conjunto de representaciones que dicen qué se puede mostrar y bajo qué fines. La opresión genera malestar, o malestar sobrante para decirlo con Silvia Bleichmar. La sumisión subjetiva genera resistencias y luchas, para decirlo con Michel Foucault. Y una va de la mano de la otra, pues no hay Salud Mental sin Justicia Social.

Para concluir, transcribimos la convocatoria realizada por la agrupación La Bisagra -una de las organización que se hizo cargo de la convocatoria en Córdoba- para comprender un poco más, para acompañarnxs mejor:

“Libertad a los cuerpos y a la libre expresión.

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¿Porqué apoyamos y convocamos?

Es importante la visibilización de los hechos cotidianos de nuestra sociedad, para aportar al potente y tan mencionado cambio cultural en el que nos encuentra la historia.

Entendemos que los hechos simbólicos construyen relato, discurso y de esa manera posibilidades de mundos nuevos, más humanitarios y felices.

En un país donde la represión resulta que pasó a ser moneda corriente, ya que lo que molesta debe ser eliminado, oculto y castigado, no podemos pasar por alto que éste es un acto más represivo y machista, propio de un sistema capitalista que pretende normalizar el tipo de cuerpos que sí se pueden mostrar.

Los cuerpos que sí: esos que nos muestran desnudos en la tele a cualquier hora, lejos de toda objeción de moral y respeto.

Los cuerpos que no: esos que autónomamente deciden ubicarse en tiempo y espacio para su exposición.

¿Cuál es la diferencia?

Desde dónde nace la decisión: cuando tomamos acción y decidimos por nosotras mismas nos callan, pero cuando el capitalismo lo decide nos ubican mercantilizadas en espacios de consumo, pareciera que nada sucede.

Este accionar de censura es la respuesta misógina a la lucha emancipatoria de las mujeres que se viene forjando y trabajando desde hace años en todos los rincones del mundo. La mujer, objeto de consumo, dominio y manipulación, se resiste a continuar en ese espacio. La mujer quiere tomar control de su vida, y decidir por ella misma. Toda acción tiene su reacción, y allí aparece la censura. No nos quieren escuchar, no nos quieren permitir que seamos nosotras las que podamos dar la discusión de porqué en una playa, con calor, con horas de recreación, también podemos quitarnos la remera sin ocultar nuestros pezones. Nadie habló de desnudarse en cualquier lugar y momento. Sólo se responde a la censura, con actos de maximización de aquello que se quiere tapar.
Si no entendemos que en la unidad encontraremos la fuerza para poder cambiar todo un sistema que nos oprime, entonces toda la discusión, ridiculización y banalización que se ha hecho del tema, será lo que gane.

Necesitamos entender la importancia de los momentos históricos. Las luchas son acumulativas, no excluyentes.
Necesitamos salir a reclamar los puestos laborales perdidos, la diferencia económica en cuanto a los sueldos que existe historicamente, la desigualdad en el acceso al poder y a espacios que desde siempre han sido ocupados por hombres. Pero también necesitamos que se entienda que no somos objetos de consumo masculino exclusivamente. Que nuestros cuerpos importan. Que tenemos derechos y autonomía sobre ellos.

Nuestro cuerpo es NUESTRO y nosotras decidimos: decidimos si mostrarlo o no y decidimos si queremos que nos toquen o no. Cuando la decisión es de otra persona, eso es violencia.

Superemos los pensamientos superficiales, llevemos análisis más profundos, acompañemos la emancipación femenina, que de la mano con ella viene también la emancipación de un mundo nuevo.”

La Bisagra Movimiento Universitario Independiente

Author: Francisco Ghisiglieri

Por título, psicólogo. Por trabajo, becario doctoral CONICET/UCC, colaboro en el Proyecto Guadix y estoy en la cátedra de Grupos de la UCC. Nací en Colonia Caroya, aunque tengo una relación extra-matrimonial con Córdoba. Un proyecto: jubilarme lo antes posible y dedicarme a cosas que realmente importan como el ajedrez, la literatura y la jardinería. Correo: franciscoghisiglieri@cordobapsi.com FB: Francisco Ghisiglieri