Inclusión social. Aproximaciones desde el acompañamiento terapéutico

Categories: Acompañante Terapéutico,Novedades

Escribe: Guzmán, Macarena.

Licenciada en Psicología MP: 9379. Acompañante Terapéutica. macarenaguzman07@gmail.com


¿Es posible la inclusión social desde los aportes del acompañamiento terapéutico?


El dispositivo de acompañamiento terapéutico, comenzó a emerger en los años ´70, a partir de la propuesta de cambios en la modalidad de atención de la salud mental. Se dio inicio a una etapa de transformaciones a partir de la implementación de servicios asistenciales ambulatorios, incorporándose el rol del acompañante terapéutico en la cotidianeidad del acompañado según la demanda del equipo de trabajo.

El desarrollo de esta disciplina en lo cotidiano del acompañado, implica que el acompañante se incorpore en instituciones educativas, fundaciones, el domicilio, como así también la plaza, club, cine, transporte urbano, etc. Es decir, que su rol abarca todos los aspectos de la vida diaria del acompañado incluyendo familia, pares y vínculos de trascendencia (Dragotto & Frank 2012).

Rossi (2013) delimita que la práctica del acompañamiento terapéutico requiere apoyos brindados por diferentes profesionales que conforman su equipo, de manera que se elabore una red de trabajo que trascienda la praxis del consultorio y los estereotipos institucionales.

Estas nuevas redes de trabajo entre distintas disciplinas se plasman en cambios legales, ya que en Argentina en el año 2010 se aprueba la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657, que introduce modificaciones en el sistema de salud con el objetivo de conformar equipos interdisciplinarios para que el abordaje asistencial sea por fuera del espacio de internación hospitalaria y se oriente al ámbito socio-comunitario.

La ruptura en el sistema de salud mental, a partir de estos procesos de externación y la incorporación de acompañantes terapéuticos en el contexto social, favorece una interacción transformadora de la realidad del acompañado, obteniendo en consecuencia una mejor calidad de vida.

Esto significa marcar un punto de quiebre entre el abordaje clínico basado en el encierro para pasar a la asistencia desde un espacio abierto al contexto comunitario al cual pertenece el acompañado. Desde esta premisa de cambio del encierro a la inserción social, es que el acompañante va a orientar su praxis en pos de facilitar los procesos de inclusión de su acompañado. Para delimitar este proceso de inserción, es preciso definir y diferenciar dos conceptos que son utilizados como sinónimos pero no lo son: integración e inclusión.

 Claudia Werneck (citada en Adirón, 2005), define la integración como la transformación superficial de la sociedad, debido a que la inserción es parcial, disfrazando las limitaciones de las personas con el fin de simular una adaptación real y efectiva. Esto implica que los diferentes sistemas (salud, educación, etc.) se mantienen intactos y las personas tienen que demostrar que son aptos para estar en sociedad.

En oposición al término integración, Werneck define la inclusión como la inserción total e incondicionada de todos los miembros de la sociedad, con los mismos derechos y obligaciones; se valora la diversidad como rasgo que enriquece a la comunidad, se aceptan las diferencias de cada miembro y lo consideran responsable de la calidad de vida del otro.

La inclusión exige rupturas en los diferentes sistemas, para estar abiertos a cambios profundos y radicales que superen barreras sociales, en tanto se discrimine a cualquier persona por su situación de vulnerabilidad; barreras físicas, comunicacionales, tecnológicas y barreras psicosociales, generadas por la sobreprotección familiar o del tutor, o bien por la negligencia de formación e información de parte del profesional. (Villa Fernández, 2003).



¿Cómo se logran vencer estas barreras en la práctica del acompañamiento?


El acompañamiento aporta a vencer las barreras en tanto organiza y contiene al acompañado, en su búsqueda de superar los límites que la sociedad le impone, por ejemplo: cuando aprende a tomar el colectivo urbano pero el chofer no se detiene en la parada; cuando es apurado por el mozo al realizar su pedido en un bar, movilizándose un alto nivel de ansiedad; cuando es motivo de burla en el colegio o recibe “miradas estigmatizantes” en espacios públicos; cuando aprende a manejar su dinero pero es “vigilado” por sus padres quienes no le permiten hacer uso independiente de lo que obtiene de su salario, entre otros ejemplos.

El acompañante promueve nuevas significaciones sociales en el acompañado, que afianzan su singularidad y autonomía y que, de manera indirecta, influyen en el entorno donde circula la práctica. Entonces, si se realiza una salida recreativa en algún bar, es el acompañado quien realiza su pedido (“voy a tomar un café cortado con dos medialunas”) evitando que sea el acompañante quien responda a la pregunta “¿Qué van a pedir?”.

La superación de las barreras, posibilita que la sociedad haga una transformación, de modo que realice un pasaje de la integración a la inclusión en tanto se sostenga un cambio de ideología social y se lleve adelante un trabajo conjunto entre los diferentes ámbitos institucionales. Desde el rol del acompañante terapéutico se favorecen intervenciones que privilegian la inclusión real del acompañado en su entorno social más próximo, para fortalecer en el acompañado su capacidad de autodeterminación.

Esta capacidad significa que la persona es capaz de ser autónoma a partir de que puede desenvolverse en sociedad según sus habilidades, gustos y preferencias. “La autodeterminación se refiere a actuar como el principal agente causal de su vida, hacer elecciones y tomar decisiones respecto a la calidad de vida propia, sin influencias o interferencias externas innecesarias” (Wehmeyer 1996, p. 24 citado en Verdugo 2001, p.3).

Para que la persona sea autodeterminada se le deben proporcionar oportunidades donde se ejercite la autonomía, en medio de su contexto social, logrando así afianzar su singularidad.


¿Cómo puede el dispositivo del acompañamiento terapéutico promover el proceso de autodeterminación? 


Se promueve el desarrollo de la capacidad de autodeterminación en tanto que predomine, en el acompañado, la capacidad de hacer elecciones (tomar un colectivo o un taxi), proponerse metas (realizar una fiesta en su casa, llevando adelante los preparativos), resolver problemas cotidianos (compras domésticas), ejercer el control sobre sí mismo sobre sus emociones (respirar profundo para relajarse porque está nervioso), etc.

Será preciso entonces, para responder a la pregunta, ¿es posible la inclusión social?, reconocer la importancia de la disciplina del acompañamiento terapéutico, en tanto profundiza su práctica en contextos comunitarios aportando a cimentar redes entre los vínculos y el entorno del acompañado, con el fin de incentivar la construcción de relaciones sociales, la inclusión en diferentes ámbitos institucionales, el desarrollo de espacios lúdicos y recreativos, etc., que conducen a mejorar su independencia, productividad y calidad de vida.

La inclusión social es posible a partir del acompañamiento terapéutico ya que, al estar inmerso en el ámbito socio-comunitario, este promueve romper viejos esquemas de la atención de la salud mental del encierro, desarrollando una apertura en lo cotidiano. El acceso a estos cambios supone una nueva ideología social que elimine todo tipo de barreras que restrinjan la inclusión.

Por último, el ejercicio diario que lleva el acompañado, mediante la intervención del acompañante terapéutico, da cuenta del desarrollo de su singularidad y su capacidad de autodeterminación.

 


Referencias

Artículos de la web

  • Adirón, F. (2005). ¿Qué es la inclusión? La diversidad como valor. Ministerio de Educación Perú. Recuperado de: http://www.redes-cepalcala.org
  • Andrés. J., Roussos (2011) Preparación de una revisión bibliográfica para su publicación. Cuando un solo artículo nos habla de muchos trabajos. Recuperado de: http://repositorio.ub.edu.ar
  • Flannery, D. (2010). Inclusión e Integración en el marco de la diversidad. Recuperado de: http://es.calameo.com/read/00196220619a60394bcdc
  • Lafuente Ibañez, C. & Marín Egoscozabal, A. (2008) Metodologías de la investigación en las ciencias sociales: fases, fuentes y selección de técnicas. Recuperado de: http://www.redalyc.org/pdf/206/20612981002.pdf
  • Verdugo, M. A. (2001). Autodeterminación y calidad de vida de las personas con discapacidad: Propuestas de actuación. Recuperado de: http://educaciones.cubaeduca.cu/medias/pdf/1244.pdf
  • Villa Fernández, N. (2003). Situación laboral de las personas con discapacidad en España. Revista Complutense de Educación, 14(2), 393-424. Recuperado de: http://revistas.ucm.es/index.php/RCED/article/view/RCED0303220393A/16401

Libros con autor

  • Castejón, H. M, (2014) “Acompañamiento terapéutico y psicosis” San Pablo. Letra Viva
  • Dozza, L. (2014) “Acompañamiento terapéutico y clínica de lo cotidiano” Madrid. Letra Viva
  • Dragotto, P. & Frank M. L. (2012) “Acompañantes: Conceptualizaciones y Experiencias en A. T.” Córdoba. Brujas.
  • Rossi, G. P. (2013) “Acompañamiento terapéutico. Lo cotidiano, las redes y sus interlocutores” Buenos Aires. Polemos.
  • Pullice, G. O. (2014) “Fundamentos clínicos del acompañamiento terapéutico” Buenos Aires. Letra Viva.

Materiales legales

  • Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657. Ministerio de Salud. Presidencia de la Nación. República Argentina. (2011)

 

Author: Brian Banszczyk

Contacto: brianbanszczyk@gmail.com

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