La teoría del apego una revolución teórica, científica y clínica

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¿Qué lugar ocupan los padres en un proceso de psicoterapia infantil? ¿Cómo entender el cambio terapéutico con la clínica con niños?
Preguntas del trabajo de todos los días respondidas por una especialista en la Teoría del Apego que estuvo visitando Córdoba el pasado Sábado 20 de Agosto en las Jornadas organizadas por Cefop. Compartimos la entrevista a Dra. Ines Di Bártolo* para CordobaPsi:
¿Qué efectos considera que tiene la teoría del apego en nuestro modo de concebir el desarrollo de los niños?
La teoría del apego da a la vincularidad un lugar central en el desarrollo de la mente y en la estructuración del psiquismo. Esta es la idea central de la teoría del apego Nuestro modo de concebir a los niños cambió completamente a partir de las investigaciones científicas de las últimas décadas, que revolucionaron gran parte de lo se pensaba sobre el desarrollo y transformaron la concepción de la mente infantil. La idea de quién es y qué sabe un bebé cuando nace, qué comprende del ambiente que lo rodea y cómo interactúa con él, cambió radicalmente.
Básicamente, lo que las investigaciones demostraron es que los bebés ya desde que llegan al mundo saben y pueden mucho más de lo que se creía. Ven más, escuchan más, entienden más, interactúan más.
Precisan y son capaces desde el inicio de relacionarse con otras personas y están preparados para apegarse a las más cercanas. Esculpen su cerebro según sus experiencias, e incluso la expresión de su información genética se adecua a las características del ambiente que los rodea. La manera en que el cerebro se desarrolla depende de la experiencia. Y no sólo la experiencia cognitiva sino también las experiencias interpersonales. La característica de un bebé humano que lo diferencia de todos los otros mamíferos es que es ultrasociable. Ya desde el nacimiento su sensibilidad al contacto , no sólo físico, sino con otras mentes es extrema. Aquí es donde la teoría del apego tiene un lugar central. Ciertas ideas sobre el desarrollo demostraron estar equivocadas. El psicoanálisis clásico había centrado su concepción del desarrollo temprano casi exclusivamente en la regulación fisiológica. Freud y Mahler veían al infante relacionado con otros sólo en forma indirecta, secundaria a la satisfacción de las necesidades físicas. Consideraban que los infantes permanecían en un estado de indiferenciación durante un período prolongado en el que el mundo social era inexistente. Sabemos ahora que los infantes no son sólo sociales, como los primates, sino ultrasociales. La vincularidad no es secundaria a las necesidades fisiológicas sino que consituye una motivación primaria. El desarrollo se produce en una matriz intersubjetiva. El cerebro de un bebé precisa para desarrollarse de la la interacción con otro cerebro. Esto ocurre en el contexto de una relación afectiva, a través del intercambio íntimo y continuo con los padres. Concebir de este modo la mente y el cerebro cambia toda la teoría del desarrollo y también la clínica. La teoría del apego integra todas estas ideas en una comprensión del desarrollo mental y de la clínica. Los teóricos del apego elaboraron una visión vincular de la subjetividad y del desarrollo. Esta teoría permite integrar las modernas ideas sobre el desarrollo infantil y coloca a las experiencias interpersonales en el centro de la organización mental. Desde el inicio fue complementada con investigación empírica, y ha sido capaz de sostenerse frente al escrutinio científico. La teoría del apego permite construir un puente entre la realidad externa y la realidad subjetiva al prestar atención a las experiencias sociales concretas, lo que sucede con las figuras de apego. Y al mismo tiempo, a la vivencia interna de estas experiencias y a cómo influyen en la estructuración psíquica. A partir de las experiencias tempranas con las figuras de apego se construyen modelos mentales. Estos modelos, los patrones de apego, son organizadores mentales: contienen elementos básicos de la imagen de las figuras significativas y de sí mismo, modelan el intercambio interpersonal, y son centrales en la integración y regulación de las emociones. En el marco de la teoría del apego se han desarrollado instrumentos empíricos complejos, que permiten acceder de modo científico al mundo abstracto e inaprensible de estas representaciones mentales, en la infancia, en la niñez e incluso en la adultez.
¿Qué lugar ocupan los padres en un proceso de psicoterapia infantil? El lugar de los padres en la psicoterapia infantil es central. El trabajo con ellos es la parte más importante de la intervención clínica con niños. Un objetivo terapéutico básico es que los padres aumenten la empatía con su hijo, que puedan tomar su punto de vista, que puedan llegar a ver el mundo a través de sus ojos. Al sensibilizarse y comprender la experiencia subjetiva del niño, los padres cambian la manera de estar con él. Este cambio da lugar a que el niño pueda cambiar también: no sólo su conducta sino también la manera en que se piensa a sí mismo, y la manera en que piensa a sus padres. La capacidad de los padres para dar sentido al mundo emocional y a la conducta de sus hijos ha demostrado en investigaciones empíricas ser el principal agente terapéutico de cambio en los niños. La vía de entrada privilegiada para el cambio son los padres, ya que tienen muchas más posibilidades de pensar, de entender, de elaborar. Y su cambio repercute de manera radical en el niño. La clínica vincular supone que el paciente ya no es el niño, ni tampoco son los padres; sino que el paciente es la relación. La relación es un sistema, que incluye elementos de interacción concreta y elementos mentales. Está lo que sucede entre las personas, y está lo que las personas piensan que sucede. Las interacciones se experimentan a través de un prisma, que es la forma personal de interpretarlas. Tanto lo mental como lo interactivo tiene importancia clínica. Y todos los elementos son interdependientes; cambiando uno cambian los demás ¿Considera que la perspectiva de la clínica vincular abre nuevas oportunidades de intervención? ¿Cuáles? La perspectiva vincular abre el campo a múltiples formas de intervención. Una vía de intervención privilegiada son las entrevistas de orientación, en las que los padres reflexionan sobre múltiples temas: la experiencia del niño y sobre su manera en que ellos la comprenden; sus expectativas sobre el niño, las posibles inadecuaciones o distorsiones en la manera en que piensan la conducta del hijo; la manera en que ellos piensan la parentalidad, la forma en que los potenciales problemas de pareja o personales inciden en la relación con el niño. Incluso si los temas propios son muy conflictivos puede incluirse un abordaje especial, que es la terapia simultánea de uno de los padres. Es concomitante con el tratamiento del niño, y en realidad forma parte del abordaje integral del tratamiento del niño, aunque se trabaje con temas personales del padre. El objetivo es lograr la elaboración de temas conflictivos que dificultan la relación de ese padre con su hijo. Otra forma de intervención son las entrevistas vinculares, que sesiones conjuntas de las que participan el niño y uno de los padres. Son sesiones predominantemente de juego libre. El terapeuta participa activamente. Su función es actuar como un intérprete del juego y las acciones del niño, de tal manera de volverlas comprensibles para el padre. El terapeuta hace esto desde adentro del juego en sesión, involucrando al padre en el juego, ayudándolo a participar y a entender. El terapeuta actúa alternativamente desde dentro y desde fuera del juego, jugando, señalando y comentando. Para el mismo trabajo pueden utilizarse también entrevistas familiares. Todo este trabajo puede además verse potenciado a través del recurso de filmar las interacciones, que da lugar a la posibilidad de un rico trabajo posterior en el análisis con los padres de segmentos de interacción filmada. El trabajo terapéutico es siempre ayudar a que los padres pueda ver con más claridad lo que sucede en la interacción. Se limpia así lo que se piensa que sucede y se ve lo que sucede realmente. La perspectiva de los padres se amplía así enormemente. Finalmente está también la intervención directa con el niño, en sesiones individuales, en las que el terapeuta a través del juego conjunto, de la interpretación lúdica o de la palabra ayuda al niño a organizar su experiencia emocional y proporciona además una oportunidad de conexión intersubjetiva con el terapeuta.
¿Como entiende el cambio terapéutico con la clínica con niños?
Son cambios en las relaciones. Esto implica tanto la parte interactiva de las relaciones como la parte representacional. Los cambios se producen en la manera de los padres de estar con su hijo, de pensarlo y de pensarse a si mismos como padres. Asimismo también cambia la manera del hijo de estar con sus padres, de pensarlos y de pensarse a sí mismo. El terapeuta tambié está invlolucrado en este complejo entramado representacional, aportando su mirada, y ofreciendo nuevas formas para pensar al niño, o a los padres. El cambio puede comenzar por cualquiera de las partes, pero inevitablemente se derrama en las otras. Y también se derrama en el resto de las relaciones. Así es que se produce un cambio integral.
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*Inés Di Bártolo es doctora en Psicología. Dirige el Centro de Apego y Vínculos CAVIN y es profesora titular de la Universidad Católica Argentina. Es autora del libro El apego: cómo nuestros vínculos nos hacen quienes somos. Lugar Editorial, 2016.
Author: Brian Banszczyk

Contacto: brianbanszczyk@gmail.com

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