Los niñ@s y la vivencia de la muerte de un familiar querido

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Los niñ@s y la vivencia de la muerte de un familiar querido

 

Pocas cuestiones generan una incertidumbre tan particular, y específica, como es transmitir a un niñ@ la muerte de un familiar querido y cercano. ¿Cómo explicarle a un niño, si a nosotros “adultos”, “mayores”, nos cuesta intentar comprender semejante enigma? Ahora bien, nosotros disponemos (en el mejor de los casos) de ciertos recursos para racionalizar, buscar un sentido o estrategias -cualesquiera- para mitigar ese dolor que pareciera de una persistencia infinita.

Pero la duda y la emoción concomitante de tener que decirle a un niñ@ algo sobre la muerte, nos pone en jaque. Tal vez porque, en cierta medida, el constructo que tenemos de “niñ@” implica lo opuesto a la muerte: tanto a nivel representacional (crecimiento, desarrollo, futuro, progreso) como afectivo (esperanza, amor, ternura, etc.).

En este impasse solemos recibir consultas, de los más variados emisores (pacientes, amigos, parientes, amigos de amigos), sobre qué, cómo y cuándo comunicar esta triste noticia al niñ@. Nos interpela, a quienes trabajamos constantemente con ellos, a dar una respuesta, a brindar ayuda y alivio al sufrimiento que genera esta situación en la familia del niñ@. Y, como toda posición de jaque, debemos decidir y recomendar “algo” para sortear este impasse; buscando dar lugar a la elaboración, a la ligazón y a la creatividad sobre este acontecimiento tan particular en la historia de vida del niño y su familia.

Por supuesto que recetas mágicas no existen en nuestra disciplina. Sin embargo, sí podemos pensar y reflexionar, desde nuestros conocimientos sobre la subjetividad y el psiquismo de los niños (Bleichmar, 1993, 2008, entre otros autores) para brindar una ayuda enmarcada en una ética de trabajo que considera al tiempo de la infancia como tiempo constitutivo de la vida. Más aún en nuestros días, donde la inmediatez suele desembocar en acudir a recursos tan amplios e inespecíficos como “google”, en tanto fuente de consulta cuando uno carece de respuestas (con los riesgos y beneficios que ello puede suponer) y en la cual se suelen encontrar recetas de las más variadas.

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En este punto, una consideración clave consiste en hacer foco sobre la subjetividad del niño y, específicamente, en qué momento de la constitución de su aparato psíquico y ante qué índice de funcionamiento psíquico nos encontramos. Así, la valoración de qué capacidad de simbolización tiene el niño y nuestras hipótesis acerca de qué manera el mismo podría metabolizar este acontecimiento mortífero nos dan un punto de inicio para reflexionar sobre esta temática.

La muerte constituye un enigma para el ser humano, y en tanto enigma pone en funcionamiento un complejo trabajo psíquico que dará lugar a diversas teorías, singularidades fantasmáticas, que se desplegarán en el marco de nuestra estrategia e intervención terapéutica.

 A su vez, debemos acompañar a los padres y la familia de est@ niñ@ para auxiliarlos en esta situación, trabajando en conjunto para abrir nuevas posibilidades de pensar su función, restituyendo su saber en tanto padres. Trabajar qué concepto y teorías sobre la muerte tienen los padres y cómo se articula esto en la historia y mito familiar. A partir de ello, podremos colaborar en armar teorías e ideas que posibiliten ligar el malestar psíquico que produce la transmisión de la muerte de un familiar cercano.

La cuestión de la muerte y cómo trabajarla con los niñ@s es una temática compleja y variada. El momento crítico de elaboración de duelo, entendido como una crisis situacional, genera signos ansiosos y depresivos (Maffei, 1981) e inclusive ansiedades persecutorias. El duelo en los niñ@s es un proceso diferente al duelo de los adultos. Algunos autores, consideran que en tanto el niñ@ tenga menor edad, mayor impacto y gravedad serán las posibles repercusiones generadas por la pérdida (Pola L. De Tomás, citada en Maffei, 1981).

Por ejemplo, pensemos en el fallecimiento del padre (por un accidente) de una niña de 3 años. ¿Cómo le explicamos esto? Tomaremos en consideración lo expuesto anteriormente y seremos cautelosos en la forma explicativa y elección de palabras. Así, no sería ideal expresar ciertas ideas como “se fue a dormir y no se va a levantar”, “ahora está en el cielo y nos va a mirar desde arriba siempre” y/o “es culpa de los médicos que no lo pudieron salvar”, etc.

En el primer caso podríamos generar una asociación directa entre dormir y morir, lo que podría desembocar en comportamientos psicopatológicos del orden de los trastornos del sueño, entre otros. En el segundo caso, dotamos de poderes omnipresentes y omnipotentes al fallecido lo cual podría generar ansiedades de tipo persecutorias y desorganización en la niña; además de brindar un concepto abstracto (la idea religiosa de cielo como descanso eterno) difícilmente procesable dado el pensamiento concreto. Por último, tampoco resulta recomendable proyectar el origen de un acontecimiento fortuito en la incapacidad o culpa de otra persona.

Entonces, luego de trabajar con los padres y la niña buscaremos la modalidad de expresión y las palabras más pertinentes acorde a su subjetividad y psiquismo. Tal vez, por ejemplo, expresar que a partir de este acontecimiento la persona fallecida “cerró sus ojitos y no los volverá a abrir” podría ser una buena opción, en tanto le decimos algo preciso -lo justo y necesario- para que en base a ello podamos ir escuchando cómo la niña reacciona y metaboliza esto, estando atentos a sus preguntas y dudas; para a partir de allí continuar trabajando la temática. Inclusive, se podría pensar en la participación del niño (acompañado por sus padres/adulto protector) en algunos de los actos concretos (propios de los ritos de la muerte, la despedida, el entierro, etc.) que posibilitaría simbolizar mediantes aspectos concretos un tema tan abstracto.

Por supuesto, que lo descripto previamente es una mera ejemplificación, a modo ilustrativo, para pensar juntos esta temática compleja y siempre considerando a cada caso como particular.

En síntesis, es importante considerar los siguientes aspectos para trabajar con un niñ@ en estas situaciones: el momento de su constitución psíquica, su capacidad de simbolización (Bleichmar, 1993, 2008), las circunstancias del acontecimiento, la actitud y conceptos de los familiares frente a ello y la forma en que los mismos han comunicado la noticia (Maffei, 1981). A partir de allí, podremos comenzar a trabajar con el niño y la metabolización que hace de esta situación, su sufrimiento, su capacidad de elaboración y las teorías que se generarán ante este enigma.

Hasta podríamos decir que estaremos cruzando la línea en la que nuestro pequeñ@ interlocutor podrá pensar las primeras preguntas y teorizaciones sobre la vida, la muerte, el lugar del otro en nuestra subjetividad. En esta línea, en la cuestión de la muerte resulta claro que los primeros enigmas son preguntas acerca de la condición del otro (Bleichmar, 1993, 2008) y también preguntas sobre nosotros mismos.

Nos enfrenta con nuestras limitaciones, existenciales y conceptuales.

Sin embargo, esto último no impide que sigamos trabajando con el sufrimiento de nuestros pequeños pacientes, a construir juntos una realidad representacional que permita empezar a ligar cuestiones que parecen no resolubles desde el punto de vista de las representaciones con que el niño cuenta (cualquier sea la edad que tenga), ayudándolos a transitar el duelo y la difícil tarea de representar lo ausente.


Trabajos citados

Bleichmar, S. (1993). La fundación del inconsciente. Destinos de pulsión, destinos del sujeto (Segunda ed.). Buenos Aires: Amorrortu.

Bleichmar, S. (2008). Clínica psicoanalítica y neogénesis. Buenos Aires: Amorrortu.

Maffei, J. (1981). Compendio de psipatología de la infancia. Buenos Aires: Editorial Abaco de rodolfo Depalma.

 

 

Author: Pablo Andrés Salcedo

Sobre mi: Buscador incansable. De a momentos escritor pero antes lector curioso. Apasionado de la cultura en todas sus formas de expresión. Sobre mi profesión: Lic. en Psicología. Psicólogo clínico. Perito Oficial. Correo: pablosalcedo@outlook.com

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