Nuevos vestiditos de cordero para viejos lobos: una reflexión sobre las series más vistas

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Homini lupus“La justicia sin la fuerza es impotente; la fuerza sin la justicia es tiránica”. B. Pascal.

 

Tres series (Game of thrones, El Patrón del Mal y House of cards) se ubican de un modo siniestro y fascinante en la proximidad, permitiéndonos contemplar el paisaje en el que el hombre, una vez más, se cuenta la historia de lo político, la historia del origen de la sociedad, del contrato social. En las tres resuenan los aullidos de esos hombres que son lobos para el hombre.

He observado dos modalidades, dos maneras de aproximarse a estos temas:

  1. En el cual la moral ocupa el lugar de una pre-concepción que espera siempre realizarse, pero que queda truncada en su posibilidad de conocer y/o de hacer algo con aquello que no cesa de no ocurrir.
  2. Otra que teniendo en cuenta la mora y la ética, puede dejarlas en suspenso para formular preguntas que profundicen nuestra comprensión de los aspectos más brutales, destructivos, bestiales, criminales y asesinos de lo humano. De esta segunda posibilidad, creo que J. Derrida en sus seminarios titulados “la bestia y el soberano” (2001-2002) nos provee una lúcida clave de lectura. Tomaré solo tres puntos que me han parecido neurálgicos, sin situarlos en una escena en particular, sino dejando abierta la posibilidad de que se encuentren o no en la mente de cada uno/a.

 

  1. Los falsos profetas y el problema del conocimiento:

Derrida escarba y llega a Plauto: “cuando no se lo conoce, el hombre es un lobo para el hombre”. Vemos entonces aparecer la primer huella, la pista que liga conocimiento con amenaza, ¿qué es lo conocido? ¿Acaso lo desconocido pretende escabullirse en el disfraz de lo familiar? Lo amenazante se figura como desconocido o que tiene la potencia de hacernos des-conocer, como lo anuncian ya en el nuevo testamento: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis”. Aquí el guiño al concepto de lo ominoso trabajado por Freud, es ineludible.


“El Patrón del Mal”:  serie de televisión colombiana producida por Caracol Televisión entre 2009 y 2012


  1. La legalidad y la criminalidad de la ley:

En las tres series, puede observarse con una claridad impactante el modo en que el soberano se sitúa por encima de la ley, hace la ley y puede suspenderla, es la condición de la ley y por tanto está fuera de ella. En eso se parece a la bestialidad, que no respeta la ley o que la viola, desafiando así al soberano en su monopolización de la violencia. Parece entonces que estas figuras heterogéneas comparten su posición por-fuera-de-la-ley. Se requieren y se recuerdan el uno al otro, entre el soberano, el criminal y la bestia, hay una especie de oscura y fascinante complicidad. Se parecen extrañamente aunque parecieran ubicarse en los polos, en los extremos del juego.

La fundación de la ley o del derecho son excepcionales y no son en sí mismas ni legales, ni propiamente jurídicas. Esto problematiza la noción de “crimen”, ya que éste no se comete sólo contra la ley como transgresión, la ley también puede estar en el origen del crimen, la ley puede ser criminal.


House of Cards es una serie estadounidense de televisión web creada por Beau Willimon. Es una adaptación de la miniserie del mismo nombre realizada por la BBC y se basa en la novela de Michael Dobbs.


  1. Hacer entrar en razón:

“La bestia es el soberano” Este juego de espejos, donde se ven reflejados uno en el otro, es también un devenir-bestia del soberano y devenir-soberano de la bestia. Hacer saber, hacer entrar en razón. Meterle la razón a puñetazos o a discursos, arriar las masas para que entren en La razón y la racionalidad (de la ética, de la ciencia o de dios) con fustas de temor. Invitarlos con cuentos chinos y llenarle las barrigas y los bolsillos de ilusiones. Puede hacerse con la fuerza de las armas y/o con la fuerza de los relatos, de las fabulas.

Una sugerencia de Jaques:

habría que reconstruir todas las teorías políticas que han convertido el miedo o el pánico (y por consiguiente el terror y el terrorismo como saber-hacer reinar el miedo) en un resorte esencial y estructural de la subjetividad, de la sujeción, de la sumisión o del sometimiento político”.

 

Author: Damian Kaplan

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